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Mostrando entradas de noviembre, 2017

Welcome to the Jungle (La perla I)

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Al principio todo habían sido risas y jolgorio. Quizá haber solventado su primera misión con rapidez y eficacia las había vuelto confiadas. A fin de cuentas superaron sin demasiados contratiempos cuantos clackars salieron a su encuentro, el frío de la estepa norteña, las sanguijuelas del pantano y las ramas belicosas del árbol de Maribor. Eso debería subirle la moral a cualquiera, y ellas no formaban un grupo cualquiera: eran las guerreras de Gurdis.  Gurdis la guerrera enana no dejaba de hablar todo el rato sobre lo bien que le quedaban los harapos que llevaba a modo de ropa, lo ceñida que le quedaba esta prenda o tal otra... y de paso de manifestar en voz alta cada vez que podía lo guapa que era (para los estereotipos enanos, se entiende). Su compañera Diesa, tan enana como ella, asentía con la cabeza de forma mecánica, asintiendo a cada comentario de la líder del grupo. Por su parte las dos esbeltas elfas (Lia y Vezrina) hacía ya tiempo que habían dejado de prestar atención...

And Justice for All

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Las pesadillas de Altea no cesaban. Sí, era cierto que ahora formaban un grupo formidable y que su potencial era enorme, pero su sexto sentido (de clérigo, de mujer y de elfa) le estaban advirtiendo que algo no funcionaba como debería. Quizá eran demasiado conscientes de su potencial. Quizá se lo estaban creyendo demasiado. O simplemente quizá habían perdido el respeto por el resto de gente de bien, y les daba exactamente igual actuar de acuerdo a un código ético o hacer tan solo lo que les venía en gana en un momento determinado.  Fuera como fuese sus pesadillas iban a más. Despertó sudando a raudales, con la túnica en la que se envolvía por las noches húmeda de su propio sudor y de las lágrimas que rodaban por sus mejillas. Sólo era una pesadilla. Una más. Acababa de presenciar como sus compañeros dejaban morir a un mensajero del Duque sin siquiera tratar de ayudarlo. Acababa de vivir cómo entraban al asalto en una posada y asesinaban al posadero y su hija sólo porque les qu...

La cueva de Moloch (I)

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Por fin poseían el músculo y la fuerza que tanto necesitaban para poder sobrevivir en un entorno hostil. La presencia del medio orco Machacahuesos les daba tranquilidad y seguridad en sus posibilidades. No tardaron en encontrar una oportunidad de oro para poner a prueba su potencial como grupo.  No muy lejos de su último campamento encontraron a un grupo de goblins acampando. Eran ocho individuos, liderados por el más alto (y probablemente el más violento) del grupo. Ninguno de ellos le llegaba al hombro a ninguno de los miembros de la banda de Roden, así que no deberían de tener problemas con esas monstruosidades verdes. Decidieron lanzar un ataque sorpresa desde diversos flancos (es decir que lo decidió Roden porque se autoproclamó líder del grupo) para maximizar los daños y aumentar el desconcierto en el desprevenido enemigo. Cinco minutos después el clérigo Eldelbar acababa con el último goblin vivo, mientras sangraba profusamente por sus propias heridas y contemplaba atón...

El árbol de Maribor

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El calor de la posada y la sabrosa comida estaban obrando milagros en el desánimo de las aventureras. Más de cuatro semanas de bosque, lluvia, viento y liebre para desayunar, comer y cenar les había hecho olvidar el sentido del humor, pero las patatas al horno con salsa picante de Otik y la promesa de una cama limpia y calentita era más de lo que ahora mismo se atrevían a desear.  De pronto se dieron cuenta de que las estaban observando. Un hombre con ropajes grises sentado en la esquina más alejada del comedor las miraba fijamente cobijado bajo la ancha ala de un sombrero de viaje. Sus dedos nudosos de anciano asían firmemente una pipa de la que escapaban volutas de humo a intervalos regulares.  Sin poder reprimir su curiosidad se acercaron a su mesa y tomaron asiento junto a él.  - ¿Qué miras, viejo? ¿Quién eres y qué quieres? - disparó sin miramientos Lia, la rogue elfa, al tiempo que deslizaba una mano hacia una de sus dagas. Como toda respuesta el hombre...